Si alguna vez has visto un castell humano elevarse hasta el cielo, sabrás que no es solo una torre de personas: es un símbolo de unión, fuerza y confianza.
Y en un mundo donde tradicionalmente se ha asociado la fuerza con los hombres, cada vez son más las mujeres que desafían ese estereotipo, dejando claro que el esfuerzo, la resistencia y la valentía no tienen género.
Anna y Aleida son un claro ejemplo de ello.
Se conocieron siendo muy jóvenes en la colla castellera "Nens del Vendrell", un lugar donde la pasión por esta tradición catalana las unió desde el primer día.
Y lo que comenzó como un simple compañerismo entre ensayos y actuaciones, rápidamente se convirtió en una amistad sólida y duradera, forjada con la misma base que sostiene un castell: confianza, sacrificio y apoyo incondicional.
Porque los castells no son solo una demostración fuerza física, sino también de superación técnica y psicológica, y Aleida es un claro ejemplo de ello al haber hecho historia por ser la primera mujer de la colla en ser base de un castillo de 8 pisos ¿te imaginas?.
Cada caída las ha hecho más fuertes y cada logro más unidas, porque para ellas, el esfuerzo compartido y la emoción de alcanzar nuevas metas han sido la clave de una amistad que va mucho más allá de la colla.
Anna y Aleida son la prueba viva de que, cuando las mujeres nos apoyamos unas a otras, no hay cima inalcanzable.
Texto: Elisabet García Alba (Co-founder @calamoon)
Fotografía @gemmalahozfotografia
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